junio 25, 2020

¿Cómo conversar con los hijos?

Conversar con los hijos - Mis Primeros Tres

Nadie nace sabiendo escuchar, expresarse adecuadamente o seguir indicaciones, debemos aprenderlo y los padres necesitan optimizar sus habilidades comunicativas para enseñarlo. Comunicación es lo que decimos, cómo lo decimos, son miradas, gestos y acciones.

Entre los 2 y 6 años se produce un gran crecimiento y desarrollo. Desde los 2 años el niño usa frases largas con un vocabulario en crecimiento, percibe el poder que tiene su lenguaje para expresar sentimientos y deseos; aprende que hablando influye las acciones de otros y satisface necesidades.
Cuando los niños se saben aceptados, se relacionan mejor y comparten sus sentimientos. Invitémosles a compartir, que se sientan escuchados, que sepan que sus ideas son importantes. Hablarles y escucharles, son hábitos que deben acompañarnos siempre.

Los niños suelen concentrarse en una sola cosa, por ello necesitamos llamarlos por su nombre y esperemos que nos vea para hablarle, ahorraremos tiempo, frustración y repetición. Los niños se esfuerzan por cumplir una indicación, les es difícil recordar más. Démosles indicaciones sencillas, una por vez.

Para los niños somos gigantes, disminuyamos esa distancia poniéndonos a su mismo nivel, el contacto visual es importante. El niño debe sentirse escuchado, una conversación no es un monólogo, es un intercambio. Que los niños nos cuenten sus aventuras sin interrupciones, necesitan hablar sobre sí mismos, ser reconocidos y que valoremos sus relatos. Las palabras amables comunican afecto y respeto, ayudan a crear una atmósfera para hablar abiertamente y entendernos.

No es agradable hablar con alguien enojado, que grita; probablemente el niño no escuche y se vaya. Comuniquémonos de manera firme y calma, mantengamos el control y el niño escuchará. Conversemos cuando todos podamos atender, hablar con un niño con rabieta o molesto, es imposible. Cuando el niño exprese rabia atendámoslo; luego, hablemos sobre ello y sugiramos mejores modos de expresarse, aprenderá que es más fácil hacerse comprender sin rabia.

Los padres tratemos de hablar bien para dar ejemplo al niño, hablando con claridad y escogiendo palabras adecuadas para cada idea; adaptemos también nuestro lenguaje (vocabulario y largo de frases) al nivel de desarrollo del niño. Con frases largas y complejas, le será difícil comprender y responder. Usemos frases breves y sencillas. Una buena comunicación ayuda a desarrollar confianza en sí mismos, promueve relaciones cálidas, cooperación y sentimientos de autoestima.

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