Alimentación Responsiva

La alimentación responsiva, es el tipo de alimentación donde el adulto está sintonizado con las señales del niño,  respondiendo a ellas apropiada y oportunamente, dándole motivación y apoyo; que el adulto sea sensible (lee las señales del niño), y responsivo (responde apropiadamente), es la base de una adecuada alimentación.

De la etapa prenatal a los dos años, es el momento más importante de desarrollo, en esta etapa se forma y desarrolla casi por completo el cerebro, necesitándose, más que en cualquier otro momento, la mejor nutrición, empezando por la buena nutrición de la madre gestante.

Una buena relación cuidador-niño, influye positivamente en la alimentación y desarrollo infantil y previene problemas de comportamiento alimentario. Establecer una rutina y relación adecuadas en los momentos de la alimentación es crucial, así:

  • El cómo se toma y mira al niño.
  • La preparación del espacio.
  • La tranquilidad y seguridad que se le da mientras come.
  • Permitir que el niño se exprese, escucharle y respetar sus tiempos.

Facilita el establecimiento de una relación saludable y placentera con los alimentos.

El desarrollo cognitivo y motriz dependen de la buena nutrición y salud, así como del vínculo afectivo y un entorno amable y provocador, por lo que promover las capacidades de las familias para el cuidado del niño, es esencial. El niño necesita una relación empática, cercana y cálida, y  contención; así la calidad del cuidado y la alimentación son igualmente importantes.

Alimentarse con otros también es importante: comiendo con otros los niños aprenden a  respetarse, colaborar, a ser solidarios;  aprenden normas sociales.

Características de la alimentación responsiva:

  • Responde a las señales de hambre y saciedad.
  • Se conversa con el niño.
  • Se hace contacto visual.
  • Alimenta con paciencia, haciendo las pausas que el niño necesite.
  • Anima al niño a comer solo, a tocar y explorar la comida, a probar sabores y texturas, a disfrutar.
  • Brinda un ambiente agradable y estimulante.

Las prácticas inadecuadas de alimentación provocan problemas de salud, aprendizaje y comportamiento. De ahí su importancia. Una apropiada nutrición  y hábitos de alimentación, son fundamentales para una buena salud y desarrollo.

Mary Ainsworth, psicóloga estadounidense,  afirmaba que la clave para que el niño establezca lazos afectivos seguros, es la habilidad del cuidador para percibir e interpretar sus señales y responder a ellas. Los comportamientos adecuados y oportunos del adulto moldean la maduración de estructuras cerebrales responsables de la regulación afectiva, base de la salud mental.

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