agosto 29, 2019

Adquisición de autonomía en los momentos de cuidados

Adquisición de autonomía en los momentos de cuidados - Mis Primeros Tres

 

El desarrollo de la autonomía es fundamental: Un niño autónomo realiza por sí mismo tareas propias de su edad, un niño poco autónomo depende del adulto, pide ayuda permanentemente, no tiene iniciativa y puede presentar problemas de aprendizaje y de relación con sus pares.

Si el adulto se relaciona respetuosamente con el niño, anticipándole  lo que pasará, está atento a sus gestos de agrado o desagrado, y le permite cooperar, el niño establece una relación activa con él y su entorno, demostrará iniciativa y construirá su autonomía; desarrollará un comportamiento eficaz al saber en lo que puede participar. Descubre que las diferentes vivencias tienen un orden y finalidad.

Un niño al que se le permite participar en los cuidados, necesita menos asistencia del adulto sintiéndose capaz y seguro de sí; aprende que puede tomar iniciativas aún sin presencia del adulto. Pero si le acostumbran a ser atendido, sin interactuar, ni solicitarle participación, sentirá que no es capaz de ocuparse de sí, ni de lograr cosas.

Los momentos de cuidado son oportunidades para que el niño aprenda por sí mismo y utilice los objetos como el jabón, la cuchara o toalla. El adulto debe observar su evolución y adaptarse a ella. Favoreciendo la participación del niño, el adulto  crea las condiciones de una mayor libertad de acción y movimiento, así todo lo que el niño pueda hacer solo, sin peligro, debería hacerlo.

No debemos presionar al niño, que tenga éxito en una acción no significa que la vuelva a hacer, puede no querer, o prefiera que el adulto lo haga. Lo que haga debe nacer de su iniciativa, solo la cooperación voluntaria basada en una buena relación adulto-niño lleva a una verdadera autonomía.

Si el adulto  obliga al niño a hacer cosas solo, puede causarle angustia; el adulto, debe incentivar sin presionar, en función de la madurez motriz, emocional y social del niño; así el niño llegará a ser el actor principal en el momento del cuidado, con menos participación del adulto, pero siempre necesitará su presencia, aliento o ayuda.

¿Qué hábitos enseñar?

Higiene: puede incentivarse el control de esfínteres, lavarse las manos y secárselas, cepillarse los dientes, jabonarse o enjuagarse en el baño.

Vestido: ponerse medias, buzos,  luego los zapato o camisas;  guardar su ropa, ponerla en la ropa sucia o elegir qué ponerse.

Comida: comer solo, poner la mesa, participar en la preparación del refrigerio.

Normas: saludar, decir por favor y gracias; respetar turnos, pedir prestado, evitar peligros (no tocar los enchufes),  ordenar  juguetes, etc.

 

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