noviembre 16, 2020

La importancia de la mirada cuando hablo con mi hija o hijo

La mirada es de los primeros hitos de desarrollo, indica a los padres que su bebé les reconoce y establece una conexión emocional; es una experiencia comunicativa, que supone interés recíproco.
La mirada es importante emocional y cognitivamente, establece vínculos y recoge información del mundo. Cuando un bebé mira asocia: las voces a las personas, la sonrisa a la alegría. Contribuye a desarrollar capacidades como calmarse, relacionarse y responder a comunicaciones.

Cuando los bebés siguen la mirada de su cuidador, comparten información con ellos. Esto es esencial para jugar, interactuar y para desarrollar el lenguaje; por ejemplo, si ambos observan un objeto, y el cuidador lo nombra, asociará el objeto y la palabra. La mirada también facilita la percepción espacial y la coordinación ojo-mano para tomar objetos.
Mirarse, es un intercambio intenso. Cuando adulto y bebé se miran, se envían señales de disponibilidad e intención de comunicarse, y sus cerebros responden sincronizándose, facilitando la transferencia de información.

Mirar a los ojos cuando hablamos es básico:

• Significa que prestamos atención.
• Una mirada intimidante enrarece relaciones y la comunicación.
• Si no miramos a nuestros hijos mientras nos hablan, transmitimos desinterés por lo que cuentan.

El contacto visual contribuye a:

• Establecer una conexión emocional.
• Que el bebé se sienta querido y conectado, sienta confianza y seguridad.
• Fortalecer el sentimiento de apego.
• Que el bebé aprenda sobre los sentimientos del otro. Mirando, el bebé interactúa y responde, imitan gestos de sus padres y al sonreírle, les sonreirá.

El intercambio de miradas es natural y agradable, pero cada bebé y padre son diferentes, por lo que deberán encontrar su equilibrio. Algunos bebés evitan más las miradas, otros necesitarán estímulos intensos, disfrutando de gestos y muecas graciosas.

Tomemos en cuenta:

• La mirada del bebé dura poco, no esperemos largas miradas.
• Aprovechemos cuando nuestro bebé nos mire y mirémosle, hablémosle y sonriamos.
• Cuando el bebé está alerta y calmado, interactuemos.
• Leer cuentos, jugar o cantar, son oportunidades de contacto visual.
• El rostro es un estímulo visual potente y los bebés necesitan descansar de tanta información para procesarla, evitando mirarnos.
Mirando observamos al otro y expresamos más allá de las palabras, transmitimos emociones y pensamientos, logramos una comunicación completa.

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