¿Qué hago frente al llanto?

Es una necesidad biológica tan importante como comer o respirar. Tal como la leche es esencial para que tu bebé pueda crecer, el apego es esencial para que su cerebro pueda desarrollarse en todo su potencial.

Este vínculo de apego inicial será una guía para las relaciones que el niño o niña establezca en el futuro y tendrán importantes implicancias en los sentimientos de seguridad, autoestima y capacidad para enfrentarse al mundo donde se desarrolle tu hijo(a).

Atender prontamente un llanto que sea leve ayuda a disminuir los episodios de llanto intenso y transmite una fuerte sensación de seguridad. A través de todos estos momentos que le vas entregando a tu bebé una contención estable, predecible y efectiva para su malestar, lo vas ayudando a construir una base segura desde la cual pueda conocer con confianza el mundo, con la tranquilidad y seguridad en que tú estarás disponible para ayudarlo o acompañarlo cuando lo necesite.

  • Acércate y hazle gestos o háblale de lo que crees que siente en tono suave cerca de su cara.
  • Tómala en tus brazos, arrúllala o acaríciala que se sienta cómoda cerquita a ti.
  • Puedes acercarle su objeto favorito, un peluche algún objeto que le llame la atención.
  • Paséala/o hazle dormir.
  • Hazle “botar chanchitos”.

Si te cuesta calmar a tu bebé respira profundo, sal unos minutos del espacio, dejando a tu bebé en un lugar seguro, mantén el control o pide ayuda a otro adulto. Si continúa verifica señales de malestar como fiebre u otros y acude a un centro de salud.

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