Hablemos del apego

El apego es una conexión perdurable, profunda, y recíproca que une, desde su nacimiento, al bebé con sus personas significativas (padres o cuidador) y es vital para su desarrollo. El bebé necesita tener intercambios recíprocos con su cuidador para, paulatinamente, estructurar y comprender su entorno.

El apego se construye día a día en las interacciones cotidianas como el baño o la alimentación. En ellas es importante atender las necesidades físicas y emocionales del bebé (conversarle acariciarle, jugar). El bebé establecerá la conexión con quien no sólo le alimente o bañe, sino con quién lo mire, lo arrulle, con quien se comunique con él o ella. Cuando estos encuentros cotidianos son placenteros, predecibles y confiables, fortalecen el apego seguro.

El niño con apego seguro, es más probable que tenga un buen desarrollo social, emocional y cognitivo, pues tienen seguridad emocional, ha aprendido a relacionarse adecuadamente y a establecer lazos afectivos saludables desde la seguridad que le da su cuidador. Estos niños exploran su entorno, son autónomos, suelen consolidar una buena autoestima y sentido de identidad, tienen manejo emocional y  son capaces de afrontar retos.

El apego se desarrolla fundamentalmente hasta el 1er año de vida y se consolida entre los 18 y 24 meses; la confianza y seguridad ganadas tienden a mantenerse toda la vida.

Condiciones adversas

Los efectos de la carencia afectiva en el niño pequeño son devastadores; cuanto más temprana y prolongada es la privación de su figura de apego, más graves y perdurables son los efectos. Puede provocar:

  • Retraso en el aprendizaje, el lenguaje y las habilidades para resolver problemas.
  • Inseguridad, baja autoestima, un nivel de madurez y autonomía distinto a su edad y pocas habilidades sociales.
  • Mayor riesgo de conductas antisociales y violentas, de enfermedades crónicas y mentales.

Las huellas emocionales de un apego inseguro perduran, sin embargo, con cariño y cuidados el niño puede aprender a relacionarse adecuadamente y establecer nuevos lazos afectivos seguros y sanos.

Para todo niño y niña es esencial establecer relaciones afectivas seguras y satisfactorias, es decir, poder disfrutar del cariño de personas que, de forma sólida y constante, les quieren y les atiendan cuando lo necesitan.

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